sábado, mayo 23, 2009

Yo no he sido

Me gustan las cosas que no son lo que parecen. No quiero decir con esto que me gusten los engaños ni nada parecido. Simplemente me gusta que no todo sea sencillo. Que haya que interpretar, imaginar. Si quieres algo, esfuérzate.

Me pregunto hasta qué punto existen las casualidades. Casualidades puras, cuando las cosas suceden sin ninguna relación.

Creo mucho en la sugestión. Es por ello que considero que la mejor manera de saber algo es preguntar sin dar demasiados datos. Si dices "a su lado había un hombre con un cuchillo jamonero en la mano, ensangrentado. Cree usted que la víctima murió asesinada?" todo el mundo dice que sí.

A veces preguntar en abstracto genera confusiones. La gente piensa que te drogas o que tienes algún trauma. Y tú obtienes valiosos puntos de vista no contaminados.

¿Deben existir las segundas oportunidades? ¿Sí, no, por qué, y cuándo?

Demasiadas preguntas.

Éstas son para los que encuentran respuesta a todo. Y no vale contar con Dios. Como dijo Homer Simpson, "Dios es uno de mis personajes de ficción favorito".

Suerte, y al toro.

5 comentarios:

blackholesinmymind dijo...

Curioso lo que dices, tu asignatura favorita es edo o edp? Si quieres algo, esfuerzate!.

Sobre las segundas oportunidades, siempre las hay, las que hay menos son las terceras.

Un saludo lautreamont

Belén dijo...

Pues cuando nos enseñaron a hacer las historias clínicas siempre nos decían que no termináramos la pregunta porque el paciente te iba a decir que si directamente :)

Besicos

blackholesinmymind dijo...

Oye, me equivoqué, un saludo james...joder, estoy atontado, lo siento!

James Joyce dijo...

Juanlu, perdonado estás. Ahí tienes tu segunda oportunidad :P


Belén, eso creo yo también. A mitad pregunta el otro ya está pensando lo que va a responder. De hecho, hay personas ansiosas que interrumpen constantemente porque les sobra la mitad de la frase: ya tienen su respuesta, ya tienen su verdad.
Besos!

Maria Coca dijo...

Sin las casualidades, la vida sería pura rutina. Me gusta pensar que el azar y el destino juegan cada día -como el dios de Homer- a los dados.

Besos hacia tus orillas, James.