jueves, mayo 14, 2009

Contrastes

Hay artistas que se autodestruyen. Antonio Vega es uno de ellos. Uno de los más grandes compositores de la democracia, además de un gran guitarrista, ha fallecido (dicen) por un cáncer de pulmón. Por las drogas. Ya hacía años que no se le veía buen aspecto (ver foto). Salía a actuar como cabizbajo, apagado. Igual en las entrevistas.
Nos deja, como publicó algún periódico, una Chica de ayer huérfana. Una de las cosas que más me gustó cuando la descubrí, aparte de la canción en sí, fue saber que él la compuso en Valencia (le tocó la mili aquí), en la playa de la Malvarrosa, allá por el año 77. En esa playa en la que tantos momentos hemos vivido.
Además, nos deja un montón de buenas canciones más. Entre mis favoritas, clásicos como Lucha de gigantes, El sitio de mi recreo y Una décima de segundo.

Que en paz descanse.


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Corría 1959 cuando un chaval de 18 años que iba en moto tuvo la idea de escribir Al vent. Ese fue el principio de muchas otras grandes canciones, algunas como la primera convertidas en himnos. Unas cuantas de amor, y otras tantas de derechos y libertades, de críticas contra la dictadura, contra la represión. Dicen los mayores que hubo una época en que cada vez que Raimon actuaba, al terminar iba directo al calabozo. Y aun así, aunque lo sabía, siempre repetía.
Si has leído hasta aquí y no sabes quien es Raimon, no es tan raro. Él siempre ha cantado en valenciano, o mejor, como él dice "en catalán del Païs Valencià". Nunca ha querido cantar en castellano, lo cual le hubiese abierto muchas más puertas. Dicen algunos (por lo bajini) que otros como Serrat fueron más listos en ese aspecto.
Mi querida Universidad Politécnica le rindió homenaje con una exposición que aún no he ido a ver, y que aún estará hasta (creo) el 23 de junio. Pero sobre todo, con un concierto el pasado viernes. Dio un recital antológico, en todos los sentidos de la palabra. A sus 68 años conserva una voz realmente increíble (algo así como 5 veces lo que le queda a Serrat), y cantó bien acompañado con unos músicos cuya intervención fue la justa y necesaria, ni más ni menos. Hubo momentos cumbre como cuando en Jo vinc d'un silenci llegó la parte de "qui perd el origens perd l'identitat" (se desataron los aplausos); o al final cuando terminó cantando Al vent.
Al terminar, todo el público (para que os hagáis una idea: un montón de rojos, la mayoría cincuentones o mayores) se puso en pie y aplaudió sin parar, hasta que Raimon, por piedad hacia las palmas de nuestras manos, se fue, no sin antes mostrarse muy agradecido.

Que nos dure mucho.

5 comentarios:

blackholesinmymind dijo...

Malditos comunistas, la heroína fue un invento suyo para destrozar a mano de obra capitalista a final de los años sesenta.

Belén dijo...

Es bueno, eso de saber dónde se inspiran los poetas, verdad?

Besicos

LauraConChocolate dijo...

Si estuviera en Valencia me gustaría pasarme por la politécnica a ver ese homenaje. A mi padre le encantaba Raimon, todavía a veces le sorprendo cantando algo suyo, jeje.

De hecho, en la universidad hice un trabajo sobre él.

(Aunque ahora viva en Madrid, soy de Valencia ;-)

¡Un besote!

Lautréamont dijo...

Vi a Raimón un 14 de abril en Benetússer, cuando aún celebraba esas cosas. Claro, "vi" es un decir, porque se puso a tocar "Al vent" justo cuando yo me metía en el baño... y así, por absurdas casualidades, se pierden momentos históricos.

Es bueno que gente de nuestra edad conozca a Raimon y se acuerde de que no siempre todo fue tan fácil y el precio que tienen ciertas cosas.

Saludos

Zebedeo dijo...

Cantemos una canción en memoria del gigante Antonio Vega, uno de los mejores letristas que ha dado este país. Otro que, como Enrique Urquijo, se llevó el caballo blanco, aunque con Antonio le costó más trabajo, luchó hasta el final.