miércoles, noviembre 12, 2008

Los hijos de puta

Ando bastante atareado últimamente. Un trabajillo a tiempo parcial más otro ocasional, las clases y el estudio en general, y la vida social (que no se para, y así debe ser) me tienen absorbido.

Es por ello, y porque mis días siguen teniendo tan solo 24 horas, que últimamente no me prodigo mucho por la blogosfera. Aun así, voy a aprovechar este momento para comentar un tema:

El anuncio de la Obra Social de Caja Madrid




Supongo que algunos ya habréis visto este anuncio en la tele. Viendo la corrección política que flota en el ambiente en estos tiempos que corren, me pregunto: ¿este anuncio está bien? ¿está mal? ¿hay mucha hipocresía?

Hace poco salió en las noticias que algunos pueblos proyectan prohibir las fiestas tan añejas en este país del "bombero torero". El motivo: la supuesta humillación que supone reírse con semejante espectáculo. Los protagonistas aluden que es un trabajo como cualquier otro, que están limitados para otros trabajos como llevar un camión o ir a la obra, y que no se sienten humillados ni ofendidos. Ahora bien, alguien ha decidido por ellos.

También recientemente, el señor Gallardón y sus secuaces decidieron prohibir, por motivos similares, los "hombres anuncio" (esas personas con un cartel colgado en su cuerpo anunciando algún negocio o punto de venta).

Yo no creo que sea humillante trabajar en eso. Está claro que sería mejor tener otros trabajos, en mejores condiciones, y ganar más dinero. Pero de ahí a decir que ese trabajo es indignante para una persona... creo que se han pasado tres pueblos. No sé si el señor Gallardón conoce las cifras del paro en Madrid y en España. No sé si sabe que gracias a esos carteles que cuelgan de su cuerpo, hay muchas personas que duermen bajo techo y comen una vez (con suerte dos) al día. Y que sin ese trabajo, lo tendrían bastante más complicado.

De la misma manera, no sé si aquellos que quieren eliminar las fiestas del bombero torero son conscientes de que las personas con conocimiento y sentido del humor se ríen del espectáculo, se ríen con ellos y no de ellos. Y la explicación es sencilla: en la cultura española reírse de uno mismo siempre ha sido un recurso apreciado. Es por ello que nos reímos de los payasos cuando no se enteran de que les va a caer una colleja, y les cae. Es por ello que nos reímos cuando alguien sobre un escenario hace chistes con su calvicie o su panza. Y además, no nos ofendemos cuando ese mismo humorista nos hace cómplices del juego, por ejemplo, señalando a otro calvo.

No faltarán aquellos que digan que el anuncio de Caja Madrid "se está aprovechando de unos pobres disminuidos para atraer clientes" o cosas similares. Igual que nunca van a faltar aquellos que pongan la dignidad por bandera para pedir la abolición del bombero torero.

Y yo creo, llegados a este punto, que todo eso lo hacen porque para sus adentros son precisamente ellos los que se creen mejores, los que desprecian a personas que salvo por una enfermedad que les hace ser más pequeños o menos inteligentes, no dejan de ser iguales a ellos. Los mismos que desprecian a personas que se ganan la vida como pueden, porque quizás no tuvieron las mismas oportunidades que los demás. Y en un alarde de soberbia, como el rico que da limosnas al pobre con esos aires de superioridad, dicen que a estas personas se les trata indignamente. Su limosna en este caso es evitarles ese supuesto mal trago.

Creo que tratan de engañarnos. En el fondo, hay un nazismo latente en ellos. No creo que tengan buenas intenciones, sino todo lo contrario. No quieren que la sociedad acepte como normal a las personas con enanismo, a los pobres o a los enfermos de Síndrome de Down. No son tan nazis como para querer matarlos, pero sí lo suficiente como para tratar de ocultarlos, como si así fueran a desaparecer y el mundo a mejorar.

Sin embargo, a mí el anuncio de Caja Madrid me ha encantado. Han dicho que van a luchar para salir adelante. Justamente lo que todos hacemos, ganarnos la vida como podemos. La única diferencia es que ellos han tenido que recordarle al mundo que tener una enfermedad, aunque les dificulte las cosas, no les va a impedir luchar. No se van a rendir. No se van a esconder. No quieren ser menos.

Y sólo me queda aplaudirles.

En cuanto a los nazis encubiertos, creo que son una subespecie de hijos de puta. Y por desgracia, me temo que se van extendiendo.

jueves, noviembre 06, 2008

Milete

Grandioso monólogo de Milete aportando su particular punto de vista sobre los tuning...