lunes, abril 07, 2008

La sombra de Kundera es alargada

Haciendo un breve inciso en la publicación de listas numeradas, esta semana traigo (además de un par de posts que tenéis más abajo) un fragmento sacado de uno de los libros que más me hicieron pensar.

Hay maneras y maneras de clasificar a las personas. La siguiente es bastante peculiar, y a mi modo de ver, acertada. Supongo que cada uno se reconocerá en una de las cuatro categorías, aunque muchos preferirán pertenecer a otra.

La insoportable levedad del ser (fragmento):


Todos necesitamos que alguien nos mire. Sería posible dividirnos en cuatro categorías, según el tipo de mirada bajo la cual queremos vivir.

La primera categoría anhela la mirada de una cantidad infinita de ojos anónimos, o dicho de otro
modo, la mirada del público. Ese es el caso del cantante alemán, de la actriz norteamericana y también del redactor con largas barbas. Estaba acostumbrado a sus lectores y, cuando un buen día los rusos cerraron su semanario, tuvo la sensación de que el aire era cien veces más enrarecido. Nadie podía reemplazarle la mirada de los ojos desconocidos. Le pareció que se ahogaba. Entonces fue cuando advirtió que la policía vigilaba todos sus pasos, que oían sus conversaciones por teléfono y que hasta le sacaban en secreto fotos en la calle. ¡De pronto los ojos anónimos estaban otra vez en todas partes y él podía respirar de nuevo! ¡Estaba feliz! Se dirigía con voz teatral a los micrófonos de las paredes. Había encontrado en la policía al público perdido.

La segunda categoría la forman los que necesitan para vivir la mirada de muchos ojos conocidos.
Estos son los incansables organizadores de cócteles y cenas. Son más felices que las personas de la primera categoría quienes, cuando pierden a su público, tienen la sensación de que en el salón de su vida se ha apagado la luz. A casi todos ellos les sucede esto alguna vez. En cambio, las personas de la segunda categoría siempre consiguen alguna de esas miradas. Entre éstos están Marie-Claude y su hija.

Luego está la tercera categoría, los que necesitan de la mirada de la persona amada. Su situación
es igual de peligrosa que la de los de la primera categoría. Alguna vez se cerrarán los ojos de la persona amada y en el salón se hará la oscuridad. Pertenecen a este grupo Teresa y Tomás.

Y hay también una cuarta categoría, la más preciada, la de quienes viven bajo la mirada imaginaria de personas ausentes. Son los soñadores. Por ejemplo Franz. El único motivo de su viaje hasta la frontera de Camboya fue Sabina. El autobús traquetea por la carretera tailandesa y él siente que su larga mirada se fija en él.

A la misma categoría pertenece también el hijo de Tomás. Lo llamaré Simón. (Se alegrará de tener un nombre bíblico como su padre.) Los ojos que anhela son los de Tomás. Cuando se comprometió en la recogida de firmas lo echaron de la universidad. La chica con la que salía era sobrina de un cura de pueblo. Se casó con ella, se hizo tractorista en la cooperativa, católico practicante y padre. Después se enteró por medio de algún amigo de que Tomás también vivía en el campo y se alegró: ¡el destino había logrado que sus vidas fuesen simétricas! Aquello lo impulsó a escribirle una carta. No pedía respuesta. Lo único que quería era que Tomás dirigiera su mirada hacia su vida.


¿Y tú de quién eres? ¿Y yo?

15 comentarios:

Zebedeo dijo...

Considero que yo me encuentro en un cocktail (ya, ya sé que soy un alcohólico) entre la tercera y la cuarta, aunque si tuviera que clasificarme en sólo una, sería la cuarta. ¿Y tú?

Jovekovic dijo...

Muy interesante la clasificación y, en algún momento, descorazonadoramente cierta.
Qué le vamos ha hacer, somos humanos!

Perdida dijo...

Yo, que en cual estoy? te diria que en todas y en ninguna, con un pie en una y otro en otra...aunque, si me tuviese q situar a ciencia cierta, me quedo en la tercera, aunque no me guste. C'est la vie! :)


Y tú, donde estás tú?


un beso!

Desesperada dijo...

yo estoy claramente en la cuarta, desde niña. me invento público imaginario que me contempla. en fin.

Sensai dijo...

Yo estoy en la tercera categoría, pero no encuentro tanto peligro, ya que cuando los ojos del amado se cierran, la oscuridad será transitoria, ... hasta que aparezca un nuevo amor.

Por suerte, siempre encuentras personas con luz :)

albapitu dijo...

Y no podemos ser una mezcla de todo? mmm eso del cocktel esta bien coincido con el primer comentario xD, la mirada de una persona amada se necesita y lo de la mirada imaginaria es cierto....

un poco de alli y un poco de aca xD

tu?

LauraConChocolate dijo...

Tengo "La insoportable levedad del ser" en la estantería, esperando ser el siguiente ;-)

¡Un besito!

Arwen dijo...

Pues fíjate que no me ubico, no. En fin, querré todas las miradas :P

Chú dijo...

Yo estoy en todas partes y en ninguna.
No estoy en ninguna fija. Va por momentos.

¿y tú?

Hinoto dijo...

Yo creo que me encuentro en el tercer grupo, aunque haga meses que ya no tengo a "la persona amada", eso si, parece que necesito alguien que me mire, sea un familiar, un amigo o a alguien más cercano.

Minombresabeahierba dijo...

Estoy en la primera y en la cuarta.
En la primera porque me interesa y alegra que a diversa gente le sea util e importantente lo que hago profesionaly academicamente y aun me falta escribir un libro Tema pendiente hace aaaaños)
En la cuarta porque "vivo bajo la mirada imaginaria de personas ausentes".. de otras inventadas por mi. un abrazo

James Joyce dijo...

Yo esperaba que alguien se mojara a pronosticar en qué categoría estoy yo. Bajo mi punto de vista, soy un claro caso de tipo 4. Hay que tener en cuenta matices como que a veces entre esas personas imaginarias se encuentra la persona amada, la que amaste o amarás; el gran público o los amigos. Todas las otras categorías, en una.

Saludos a todos, besotes y abrazos.

Próximamente nuevo post.

Maria Coca dijo...

Qué interesante párrafo, James! Curioso... Y singular. Es cierto, las personas podrían estar ubicadas entre estas miradas. Y yo, creo que donde mejor estaría sería en el último grupo. Siempre me imagino bajo la mirada de quienes no están.

Besos cercanos para tu mar levantino.

Manuelita dijo...

Estoy en la tercera, escapando de las otras...nada puede ser tan grave cuando tuviste la mirada que quisiste.
Saludos...un placer leerlo

Roberto dijo...

¿Sólo una categoría? De la segunda a la cuarta, algo de mi ser se proyecta.