miércoles, diciembre 05, 2007

19 días y 500 noches






Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,
en vez de fingir,
o estrellarme una copa de celos,
le dio por reír.
De pronto me vi,
como un perro de nadie,
ladrando, a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios,
la miel en los labios
y escarcha en el pelo.

Tenían razón
mis amantes
en eso de que, antes,
el malo era yo,
con una excepción:
esta vez,
yo quería quererla querer
y ella no.
Así que se fue,
me dejó el corazón
en los huesos
y yo de rodillas.
Desde el taxi,
y, haciendo un exceso,
me tiró dos besos...
uno por mejilla.

Y regresé
a la maldición
del cajón sin su ropa,
a la perdición
de los bares de copas,
a las cenicientas
de saldo y esquina,
y, por esas ventas
del fino Laína,
pagando las cuentas
de gente sin alma
que pierde la calma
con la cocaína,
volviéndome loco,
derrochando
la bolsa y la vida
la fui, poco a poco,
dando por perdida.


Y eso que yo,
para no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería,
ni ser el fantoche
que va, en romería,
con la cofradía
del Santo Reproche,
tanto la quería,
que, tardé en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.


Dijo hola y adiós,
y el portazo sonó
como un signo de interrogación,
sospecho que así,
se vengaba a través del olvido,
Cupido de mí.
No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa...
siempre tuvo la frente muy alta,
la lengua muy larga
y la falda muy corta.


Me abandonó,
como se abandonan
los zapatos viejos,
destrozó el cristal
de mis gafas de lejos,
sacó del espejo
su vivo retrato,
y fui tan torero,
por los callejones
del juego y el vino,
que ayer el portero
me echó del casino
de Torrelodones.
Qué pena tan grande,
negaría el Santo Sacramento
en el mismo momento
que ella me lo mande.

...


3 comentarios:

Eifonso Lagares dijo...

Siempre me ha gustado esta canción.

Saludos

kaz dijo...

Es una de las mejores, la adoro me encanta y aveces me siento representada...

No pido perdón para que si me va a perdonar porque ya no le importa...

me ggusta tu blog^^

Kim Basinger dijo...

Me encanta Sabina, así que no soy objetiva ni con esta canción ni con ninguna, todas me gustan mucho y me gusta poder leer la letra a la vez que la escucho. Para mi es todo un regalo.
Es cierto, solo se perdona, cuando ya no duele, y deja de doler cuando ya no importa.