martes, julio 31, 2007

Asturias de mis amores

Setecientos gramos. Diez días, la mayoría comiendo como un cerdo, y apenas he engordado. Un centollo medianamente bueno ya pesa setecientos gramos. En el pueblo de Tazones, que es bastante pequeño, hay un bar donde te ponen unos centollos riquísimos. Y te los enseñan vivos para que les des el visto bueno. Luego (tras cocerlos) se los dan a un hombre que tienen trabajando exclusivamente dedicado a prepararlos, y te los sirven listos para comer.

Debo advertir antes de seguir que la lectura de este texto puede generar unas repentinas ganas de asaltar la nevera o la despensa. O la nevera y luego la despensa.

En Tazones además de comer centollo probé los fritos de pixín. Lo que viene a ser rape frito no sé de qué manera pero muy jugoso. Y el pastel de cabracho, que es una especie de paté con sabor a pescado y marisco. Y allí se lo comen con pan tostado y mayonesa. Para prepararlo se le quitan las espinas al cabracho (que es un pescado) cociéndolo y luego se le añaden gambas y otros mariscos y pescados, y todo eso se hace una pasta, creo que pasando por el horno.
También comimos almejas a la marinera, muy buenas. Y pulpo a la gallega. Allí el pulpo es y está buenísimo casi en cualquier lugar que comas. Dicen algunos que para que el pulpo salga tierno hay que golpearlo antes de cocerlo. Otros, que hay que cocerlo con un corcho dentro del agua. Pero si preguntas por allí, te dirán solamente que hay que darle "el puntín". El toque. Ah, y toda esa comida bien regada con sidra.

Pero empezaré por el principio, que ya me he saltado un trozo. El martes 17 comienza el viaje, de buena mañana. Resumiendo, casi 900 km. hasta nuestro hotel en Arriondas. Paramos a comer donde podemos, esperando tener buena puntería, no recuerdo en qué pueblo, en un restaurante llamado Cangas de Onís. Y eso que Cangas está a 60 ó 70 km. de allí. Ahí descubro que tendré que acostumbrar el cuerpo a comer a lo bestia. Llegué hambriento y salí hinchado y sin terminarme la comida. Pedí paella y el plato era un bandejón que parecían dos raciones. Vaya por delante que las mejores paellas se comen en Valencia, pero aquello estaba riquísimo. Y después, otro platerón de carne de segundo, que no pude terminar. Además, pan, bebida y postre... todo por 7 euros/persona. Acertamos de lleno. En Valencia un menú así no lo encuentras por menos de 15 euros.

Llegamos al hotel y desde la habitación se ve pasar el Sella. Estamos justo donde se inician los descensos en piragua. El hotel es pequeño y familiar, sólo con catorce habitaciones. En el desayuno te atienden personalmente y tienen unos croissants a la plancha maravillosos, que comeré todos los días desde el primero. Tras un par de días de prueba, mi desayuno queda fijado en café con leche (café de verdad, por cierto), un croissant y tostadas con aceite. Debo añadir que también allí el pan es de muy buena calidad.

Inspeccionando el pueblo el segundo día, que tiene poco que ver, descubro y compro una gorra de Ferrari que hace tiempo que perseguía. Supongo que ahora me mirarán mal los alonsistas. Pero días después descubro que no. Aquí no hay fanatismos a ese nivel. Hay mucho respeto. Y además, la gente no se altera por nada. Son pausados y templados. Caminan sin prisas, disfrutando del día. Amanecen tarde y anochecen pronto. Nadie grita por la calle, ni hacen aspavientos. Es todo muy armonioso y civilizado.

Empezamos ya buscando aventura. Quads en Ribadesella. Los quads son motos de cuatro ruedas que aceleran como una scooter. Hay que tener cierta maña para no volcarlos o mucho cuidado de no hacer el bestia. Nos piden carnet de conducir y nos vamos de ruta. Ribadesella está a 18 km. de Arriondas. Circulamos por sus montes y desde arriba vemos los Acantilados del Infierno, en el mar Cantábrico. Los llaman así porque son de muy difícil acceso. También desde arriba vemos la playa de Atalaya, y por el monte observamos caballos y vacas.

Comemos en Casa Abelardo. Ribadesella es un pueblo costero, y allí ofrecen pescados y mariscos de lo más fresco. Vuelvo a comprobar lo gigantesco de las raciones. Tras probar los choricitos a la sidra y un ración de almejas a la marinera, casi lleno, me traen el plato principal. Los rodaballos salvajes del Cantábrico son algo único. Salgo de allí abotinchado.

Tras un paseo de reposo, marchamos a ver la virgen de Covadonga. Allí no hay mucho que ver. Una Iglesia y el "templo" entre las montañas donde tienen a la virgen. Y una estatua de Pelayo. Otro día comprobaremos que Los Lagos de Covadonga son mucho más interesantes, pero hoy hay niebla.

Cangas de Onís es un pueblo a 7 km. de Arriondas. Hinchados todavía del mediodía, pedimos pulpo y tostas de jamón ibérico. Salimos de una para meternos en otra, porque está todo bueno y de nuevo me encuentro hinchado. Ahí decido que si quiero comer como un cerdo tendré que limitar mis comidas a 3 al día. Suprimo los almuerzos y las meriendas. Porque allí aunque no tengas hambre, todo tiene buena pinta y comes. Y si ya vienes hinchado, sales a reventar.

Un amigo me pregunta al volver que si he comido como un señor. En calidad sí, digo. En cantidad, como un animal.

En Asturias todo está cerca. Haces 30 km. y has visto varios pueblos interesantes. Rodiles, Lastres, Tazones...
Las playas de Asturias son pequeñas, y la de Rodiles, pese a ser de las más grandes, también.
Y llegamos a Lastres. Palabras mayores. A mí Lastres me recuerda a la Riviera francesa en aquella película de Hitchcock que si no recuerdo mal se titula Atrapa a un ladrón. Aunque puede ser que la confunda con otra, pero seguro que de Hitchcock. En Lastres hay una playita y un puerto pesquero. En Asturias hay muchos pueblos interesantes que "sólo" tienen puerto, playa, buen paisaje y muy buena comida. Que bien pensado, no es poco. Allí vemos a los pescadores llegar y sacar cajas de pescado fresco.

La subida al Mirador del Fito es una prueba de rally puntuable para no sé qué campeonato de España. Basta saber esto para que me den ganas de ir. Y es que en Asturias uno tiene para aprender a conducir, para practicar, para mejorar, para todo. Entre pueblos, carreteras nacionales. Curvas interesantes, adelantamientos, subidas y bajadas. Y aparte, puertos de montaña. Subir al Fito son 10 km. Bajar, un reto. Sobre todo, por no fundir los frenos. Y las vistas desde arriba, geniales. Toda la montaña.

Una carretera similar, en bajada, es el desfiladero de la Hermida. Dos carriles justos sin arcenes, pegado al río. Unos 15 km. Y un montón de curvas. Al estilo del rally de Córcega. Por allí se accede al funicular de Fuente De, que ya es provincia de Cantabria. Con el funicular se sube a lo alto de la montaña, donde te hielas. Pero hay unas vista magníficas y tenemos suerte de no encontrar mucha niebla.

A la vuelta, comemos en Potes, en el Asador El Balcón. Un jamón ibérico y un solomillo muy buenos. Y vino tinto. Para quien no lo sepa, con vino la carne se digiere mucho mejor que con agua. Ya lo dijo alguien que perdió el tiempo en estudiar eso. De postre pruebo algo que llaman Canónigo y parecen natillas con huevo y no sé qué más. Un postre riquísimo propio de la zona.

El resto del día lo aprovechamos en subir al Naranjo de Bulnes y fotografiar el Puente Romano de Cangas de Onís.

Los asturianos tienen un habla curioso. Terminan muchas palabras en -ino, haciendo diminutivos. Y en el asturianu acaban muchas palabras en -u. Además, no dicen "es" sino "ye", y la mayoría de mariscos tienen allí otro nombre. Todo ello pese a que no es una lengua oficial.

Una cosa curiosa es que la sidra allí no sabe igual. Ni siquiera la misma botella. Y me dijeron que simplemente de transportarla, lo que se mueve la botella, cambia la fermentación. O algo así. Por eso aquí no llega igual. Otra de las cosas que allí cumplen a rajatabla y que yo ya sabía es que la sidra que no se bebe recién escanciada en el primer trago, se tira. No vale. En algunos sitios no te ponen vasos para todos y entonces hay que dejar un poco de sidra, que tiras por donde has bebido para limpiar el vaso. Es una costumbre de allí, poner por ejemplo dos vasos para cinco personas.

Aprovechamos un día despejado para subir a Los Lagos de Covadonga. Qué maravilla. Tras 12 km. de subida en carretera, llegas a un parking y toca subir andando. Y entonces te deleitas viendo los lagos Enol y Ercina, y toda la montaña. Es difícil de entender si no se ve.

Volvemos a comer en Cangas y descubrimos El Molín de la Pedrera. Es un restaurante de visita imprescindible. Tras unas anchoas del cantábrico muy buenas y un jamón de bellota a cuchillo que estaba tremendo, el gran plato. El solomillo ibérico al Oporto es una prueba de la existencia de Dios. Una receta que han inventado allí y que debería ser difundida mundialmente.
Nos gustó tanto que volvimos dos veces más. Además de lo ya conocido, descubrimos platos como los bocartes (boquerones) con jamón o la ensalada templada de pulpo. Y los postres, a la altura, tocando techo con una macedonia de frutas con moras y grosellas, al Oporto de nuevo.
Allí además, el servicio es de categoría. Son educados, amables, eficientes... Y todo está limpísimo, empezando por los baños.

El Museo de la Minería es una opción interesante a nivel cultural, y uno de los pocos museos que vimos. Suele ser visita recomendada. Se encuentra en El Entrego y puedes acceder a una visita guiada de gran interés.

Asturias es tierra de rojos. En casi cualquier pueblo uno encuentra calles, plazas o museos llenas de nombres como Jovellanos, Argüelles, Riego... incluso una de las entradas a Gijón es por la calle Carlos Marx. Aparte del ambiente de rojerío que se respira, allí uno siente una sensación de tranquilidad por la calle. No sientes que tengas que estar alerta ante nada. No hay peligro. Nadie te va a atracar y además la gente se muestra receptiva al trato. Al llegar a Oviedo, y tras pedir un plano de la ciudad, un hombre nos vio mirando el plano y se acercó a preguntar si nos podía ayudar. Nos indicó donde podíamos encontrar sitios a visitar, lugares para comer y donde ir de fiesta. Todo ello muy amablemente. Y luego sencillamente se despidió y se fue. Allí la gente es diferente. En Oviedo me hice una foto con la estatua de Riego. Pero las fotos que más me gustaron me las hice con la estatua de Woody Allen que hay allí desde que le dieron el Premio Príncipe de Asturias. En Oviedo probé la ternera, y sobra decir que como todo allí, estaba buenísima.

El domingo fuimos a ver Candas y Luanco. Puerto y playa. En Candas probamos las marañueles que es un dulce típico de allí. Otro día probaremos los carbayones, muy buenos, típicos de Oviedo. En Luanco de lo mejor que se puede comer es la caldereta de marisco. Como requiere una preparación y un reposo, hay que encargarla con varias horas de antelación. Comemos igualmente bien y reservamos para tres días después. Y de ahí, al Cabo de Peñas, que es el punto más septentrional de la península.
En Gijón se puede ver el puerto y la playa desde lo alto, y rememorar el principio de la película Volver a empezar. A mí nunca me ha gustado Garci, pero aquí lo hizo genial. Me encantó. Y recordar los primeros minutos, la cámara sobrevolando Gijón mientras suena el Canon de Pachelbel, es algo impresionante.
También se puede ver Elogio del horizonte, una escultura de Chillida situada en la zona que llaman Cimadevilla.
Tras visitar Gijón y el estadio del Sporting, agotados a dormir. Como todos los días.

El lunes bajamos el Sella en piragua. Trece kilómetros de bajada. Nos aseguran que son cerca de 4 horas lo habitual. Pero yo os aseguro que en dos y media se puede llegar, y parando veinte minutos. En tres horas para el que quiera ir con calma. Bajar el Sella es una gran experiencia. Vuelcas la piragua, encallas, te tuerces, y te lo pasas bien con todo. Además, te da el sol, y los pajaritos cantan, las nubes se levantan... jejeje. Y te puedes parar en varios puntos si quieres. A descansar, a hacer fotos, a tumbarte al sol...

Como recompensa al esfuerzo volvemos a comer en El Molín de la Pedrera. Por la tarde, ciento y pico kilómetros para llegar a tiempo a visitar Cudillero y cenar allí. Cudillero tiene una carretera que atraviesa todo el pueblo y no te puedes parar por allí ni meterte en ninguna calle. Sólo cruzar el pueblo y llegar a un parking. Excepto unos cuantos coches aparcados dentro del pueblo. Es uno de esos pueblos que tiene poco más que el puerto y la buena comida. Pero ¡qué bien se come! Cenamos cigalas, percebes y chopa, que es un pescado a descubrir.

En el concejo de Llanes hay más de 100 playas. Y como en toda Asturias, casi todas son pequeñas. La playa de Guadamía (que pertenece a Llames) apenas puede albergar a 30 ó 40 personas. Es perfecta para retirarse a descansar. Es de difícil acceso y se encuentra al lado de los Bufones de Pría, que son agujeros que comunican el acantilado con el mar. Son de gran atractivo turístico porque lo que se ve son unos agujeros en el suelo, en las piedras, por los cuales se expulsa agua debido a la fuerza del mar. Y cuando no hay agua suficiente, expulsan aire.

Toranda y Torimbia son dos playas que forman la playa de Niembro. Se accede a ellas subiendo la montaña. Una de las cosas curiosas de Asturias es que es habitual ver playa al lado de montaña. En este caso, la montaña separa las playas. Son dos de las playas más bonitas que se pueden encontrar en el norte.

En lo que fue el día más light, aún nos quedó tiempo de ver la playa de Toró y la Casa de los Indianos en Colombres. Los indianos son aquellos que marcharon a hacer las Américas y luego volvieron.

El último día antes de volver repetimos con los quads. Pero esta vez encontramos unos mejores. Y una ruta también mejor. Montaña arriba y abajo, con piedras, charcos, ramas, etc. Y un paisaje precioso.

Comemos la caldereta prometida, con una langosta gigantesca. No hay mejor recuerdo posible de Luanco...

Por la tarde, subida al Naranco. Cinco km. de puerto arriba con grandes cuestas y un par de curvas que son auténticas horquillas. Desde arriba se ve todo Oviedo.

Para cenar, para despedirnos, de nuevo al templo del solomillo ibérico al Oporto. Ya como amigos de la gente de allí. Y tras cenar, doy gracias de haber sido capaz de llevar a rajatabla lo de comer sólo 3 veces al día. Porque gracias a eso me ha cabido la barbaridad de cena tras la caldereta del mediodía.

Del viaje de vuelta no os cuento nada. Sólo que entre ir y volver, y circular por allí, han sido 3600 km. Y que me he olvidado de deciros algunas cosas. Como que me vengo con 3 camisetas y unos vaqueros de allí. Y la gorra de Ferrari. Que una de las camisetas pone "Ahorra agua. Bebe sidra". Que para ir a bajar el Sella conviene llevar calzado adecuado. Que me jodí un dedo del pie pese a llevarlo.

Si habéis llegado hasta aquí, aprovecho para deciros que se me olvidó avisar que esto iba a ser largo. Si habéis llegado hasta aquí sin pasar por la nevera o la despensa, no me lo creo. Al menos yo no sería capaz. También se me olvidaba decir que yo iba preparado para ganar 5 kilos, y he comido como tal. Pero tanto patear montaña y bajar el Sella, que no ha sido posible.

Y aquí termina el viaje. Volví el jueves, agotado. Y con demasiados asuntos pendientes. Pero aquí estoy, otra vez al tajo.


P.D. Todavía no he decidido a quién le voy a dedicar una entrada de este blog.

lunes, julio 16, 2007

Me voy de viaje

UNO

Se acabaron los exámenes. Hace ya algunos días. El último prometía ser terrorífico, pero creo que salí bien parado.

Estos últimos días he estado yendo a estudiar de noche. Creo que no he hablado mucho aquí de la universidad a la que voy. La Universidad Politécnica de Valencia es una de las más prestigiosas de toda España, pero yo no venía a hablar de eso. Digo que he ido a estudiar de noche gracias a que tenemos algo único: La Casa del Alumno. Esto es, un lugar dentro de la universidad abierto 24 horas al día. En ella podemos encontrar un montón de sofás, sillas, mesas, máquinas con comida y bebida, un billar, dos futbolines, tres o cuatro televisiones, enchufes para el portátil (además de red wifi, que hay en todo el campus) y una pantalla gigante para ver la tele y en la que se puede poner una videoconsola en las horas nocturnas, y además, he comprobado que algunos lo hacen (cuánto friki... jajaja). También hay utilidades como una sala de ordenadores y dos salas de estudio. Y ahí quería llegar, que vienen bien para que vayamos a estudiar los nocturnos como yo. Hay calma, no hace calor, y no hay demasiadas distracciones al alcance.

En el último examen, tuve un poco de suerte. Lo habitual es que nos llamen por apellidos, y te sientas donde te toque. Y me tocó la última fila. Eso implica, ante profesores poco interesados en fastidiar, libertad para sacar chuletas sin mucho descaro. Aprenderse la teoría, paso por paso, es una putada. Y aprenderse más de 20 teoremas con sus correspondientes demostraciones, más. Siempre cae un teorema a demostrar y aparte teoría corta. Y además, cuestiones tipo test. Todo ello relacionado con funciones, integrales, sucesiones y otras cosas feas. Así que, llegado el momento, copié el teorema que cayó, con su correspondiente demostración, enterita. Al principio estaba nervioso, luego estaba eufórico. No he copiado en casi ningún examen, y nunca me han pillado. Pero el riesgo siempre existe. Para curiosos, diré que las chuletas no eran mías. Algunos somos vagos hasta la extenuación, y las chuletas eran 3 folios con todos los teoremas resumidos, que un amigo utilizó para estudiar. Es la primera que voy a un examen con chuletas y ni siquiera las he hecho yo.

Primera pregunta: ¿Habéis copiado alguna vez en un examen? ¿Alguna vez os han pillado?


DOS

Paradoja: Me gusta mucho el cine, pero muy poco los blogs convencionales de cine. Esos que se reducen a una sucesión de críticas de películas (sí, ya sé que de eso trata).

Últimamente he visto dos grandes películas muy interesantes: Ciudadano Kane y Sospechosos habituales.

Segunda pregunta: ¿Creéis que Ciudadano Kane está sobrevalorada? (Se ha considerado la mejor película de todos los tiempos en algunas clasificaciones).


TRES

Algunos directores son capaces de hacer películas muy interesantes durante hora y media. Pero llega el último cuarto de hora y la cagan. A mí, en esos casos, se me jode la película. Me jode ver que podía haber tenido un final glorioso, y la ha destrozado.

Hay quien prefiere las películas largas. Excesivamente largas. Las que necesitan 2 horas y se le ponen 2 y media. No es media hora horrible como en el caso anterior, pero quizás resulta peor. Es alargar innecesariamente algo que tiene que acabar.
Otros hacen una película mediocre y dura 6 horas. A ojos de muchos, es inconcebible. Pero el director se empeña y el productor traga. Y la tienen que partir en dos o tres, porque a ver quien la ve...
Siempre queda quien prefiere los cortometrajes. Ligeros, igualmente disfrutables y más difíciles de estropear el final.

Ahora hablemos de relaciones en vez de películas y sigue teniendo sentido.

Esto, en el fondo, es como todo en la vida. Hay un paralelismo con las relaciones. Unos las prefieren cortas, otros se cargan el final, algunos las alargan eternamente inmersos en discusiones y otros lo suficiente para que tengan un final infeliz. Pero que nadie se desanime. Siempre queda la posibilidad de hacer una gran obra, que termine bien y que aun durando noventa minutos parezca que es para siempre. Está en mano de cada uno, o de cada dos. Porque esto es cosa de dos.

Tercera pregunta: ¿Qué tipo de relación os gusta más?


CUATRO

Más pequeños detalles. Diálogo de la serie "Friends".

-(Phoebe) Lily está muerta.
-(Su padre) Está qué?
-(Phoebe) Está muerta.
-(Su padre) Estás segura?
-(Phoebe) Bueno, si no lo está, incinerarla fue un grave error.

(Phoebe y su supuesto padre conversando sobre su supuesta madre)

Y hablando de muertos.

"Hasta entonces no había muerto nadie a quien conociera bien. Aquélla era la primera vez, y no sabía cómo sentirme. Siempre había pensado que en esos casos uno debería llorar, pero no podía hacerlo"

(David, tras la muerte de su padre)

Fragmento de "La Biblia de Neón", primer libro que escribió John K. Toole.

Cuarta pregunta: ¿Pensáis que debemos hablar de los muertos con "naturalidad", sin perder el respeto, pero llamando a las cosas por su nombre? A mí me jode mucho cuando dicen en las noticias "el desaparecido Fulanito..." y no está desaparecido, está muerto. Las cosas por su nombre.


CINCO

Hace poco se cumplieron 10 años de la muerte, a manos de ETA, de Miguel Ángel Blanco. Yo detesto la política. Evito escribir al respecto. Pero ETA me quema. Cada vez que matan, siento como si mataran a uno de los míos. Porque son de los míos. Porque son gente normal, con familia, personas civilizadas. Porque podría ser cualquiera que yo conozca.
Y todo empezó hace 10 años. Yo tenía 10, y entonces empecé a ser consciente de lo que suponía ETA. Empecé a entender que hay gente que no es libre por su culpa y que deben llevar escolta de forma permanente. Entendí que matan porque otros no están de acuerdo con su ideología. Y con el paso de los años he entendido muchas cosas. Aunque no me entre en la cabeza que puedan actuar así.
Y desde hace 10 años, desde aquel día que sin saber muy bien qué, y por qué, estaba pasando, se me hizo un nudo en la garganta, justo desde aquel día, cada vez que ETA mata a mí se me hace un nudo en la garganta. Y me siento impotente ante la rabia que me da.

Quinta pregunta: ¿Qué creéis que debería hacer el gobierno respecto a ETA? ¿Hay luz al final del túnel o nunca acabaremos con la violencia de ETA?


SEIS

Los borrachos y los niños nunca mienten. No es del todo cierto pero casi.

Una vez, siendo yo pequeño, mientras esperábamos al autobús que nos llevaba a natación, la madre de un amigo me preguntó qué edad creía que tenía. Yo, inocente como era, traté de acertar. Nada de tirar por lo bajo y quedar bien. Era un niño, como digo, inocente. Esa inocencia que perdemos de mayores aún la tenía. Al principio dije 39. Me preguntó, como para cerciorarse, si eso creía yo. Entonces, debe de ser que me hizo dudar. Y dije 42. Tenía 38.

Años después entendí esa pregunta. Entendí que preguntarle a un niño es una gran opción para saber qué edad aparentas, obviando la poca puntería que pueda tener. También supe por qué cuando era un chiquillo me decían a veces "cuando seas mayor lo entenderás".

Sexta pregunta: ¿La sinceridad está sobrevalorada? ¿O quizás poco valorada?


SIETE

Dice Sabina que "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver".

Quizás tenga razón cuando habla de algo que ya ha sido "exprimido" y no da más de sí. Pero al lugar donde has encontrado la felicidad y crees que puedes encontrar más, diría yo que no deberíamos descartar volver. Al menos, no por esa razón.

Séptima pregunta: ¿Más vale aceptar lo que se tiene o arriesgar en busca de más sin garantías de éxito?


OCHO

Últimamente, de lo poco que veo en la tele, destaca el programa "Sé lo que hicistéis..." en La Sexta. Patricia Conde y Ángel Martín se descojonan y rajan sin piedad, una hora cada tarde, de todo lo que pueden. Eso sí, con ironía y con clase. Desde los famosetes de medio pelo hasta cualquiera que aparece en la tele de casualidad. Yo diría que suele ser merecido, porque hay cada uno...

El último caso flagrante que he visto es el de Belén Esteban defendiendo que habla bien. Le dijo a no sé quién en mitad de un programa que le tenía envidia por su "riquecimiento" cultural, o algo parecido. La palabrita, se las trae. Los demás contertulios (que no contertulianos) se ríen en su casa y ella mantiene su postura, se sigue defendiendo sin darse cuenta de la burrada que ha dicho y responde levantando la voz. Como ya sabemos, para tener más razón. Porque es tan correcto pensar que quien más levanta la voz tiene la razón como que "riquecimiento" está en el diccionario.

A mí toda esa gente (me refiero a los famosos de pacotilla) me da pena. Pero antes que eso, me dan risa. A mí que me pilla el programa a la hora de comer, me viene de maravilla para reírme un rato.

Octava pregunta: ¿Creéis que se puede ser un famoso de esos, "famoso" a secas, sin más, por razones como haberse acostado con tal o cual persona, y vivir con dignidad?


NUEVE

-Hoy ha sido un gran día.
-Pero si no has hecho nada.
-Me he reído más que nunca. ¿Te parece poco?

Hay mucha gente que no sabe ser feliz. En muchos casos, no lo acabo de entender. Aun así no es reprochable. Lo que sí me parece grave es que algunos ni siquiera saben apreciar lo que tienen, que aunque no implique la felicidad, viene bien. Y con eso me refiero a valorar desde las risas con los amigos hasta cosas más importantes. Seguro que todos los que leéis esto tenéis a diario cama, comida y techo. Unos con mayor desahogo económico y otros con menos, pero tenemos esas cosas básicas. Yo de vez en cuando me lo recuerdo. Que nadie me venga con que es la persona más desgraciada. Porque todos tenemos problemas, pero las penas con pan... ya se sabe. Y en el mundo hay mucha gente que no tiene ni lo básico para vivir.

Novena pregunta: ¿El cielo se aprecia mejor cuando se ha vivido en el infierno?


BOLA EXTRA

Cuando le deis vueltas a todo, cuando os comáis el tarro, cuando no lo veáis nada claro, nunca olvidéis una cosa. Y es que, cuando menos te lo esperas, el diablo va y se pone de tu parte.





Me voy de vacaciones mañana martes y no sé cuando volveré a escribir por aquí. Supongo que en un par de semanas como mucho. Os he dejado un post sustancioso para compensar el que no podré escribir la semana que viene. Y unas preguntas, a ver qué decís. A quién deje la respuesta más original a cualquiera de las preguntas, le dedicaré una entrada de este blog.


Hasta... la próxima.

miércoles, julio 11, 2007

Magnífico

No me quité el sombrero porque no llevaba. Pero aplaudí a rabiar, y me dieron ganas de darles una medalla, o un trofeo, o lo que fuera, allí mismo en ese instante, tras dos horas y media de concierto y cerca de 35 canciones. Un gran espectáculo audiovisual. Porque no sólo cantaron, sino que también hicieron el paripé varias veces.


La noche prometía desde el principio. El ambiente era ideal: las nuevas instalaciones del puerto de Valencia para la Copa América, unas gradas desde las cuales se ve todo, una noche ni fría ni calurosa, y el recinto lleno hasta la bandera para ver a dos gigantes de la música.


Aparecieron juntos. Y casi puntuales, lo cual se agradece. Ya con el cachondeo, que se mantuvo a lo largo de todo el concierto, en algunas pausas entre canciones y a veces en las propias canciones.


Después Sabina se fue para dejar paso a Serrat, y pronto llegó uno de los momentos cumbre de la noche: Serrat cantando "Y sin embargo". A mitad canción se le unió Sabina, y entre ambos me pusieron la carne de gallina.

Serrat dejó seguir a Sabina, que cantó con mucho éxito "Princesa" justo antes de dedicarle "Mi primo El Nano" a su maestro y amigo.


Tras estas primeras canciones, daba la sensación de que no estaban muy finos. Con la voz sin calentar, a su edad, y con lo cascados que están, por un momento creí que el concierto no iba a triunfar. Pero yo soy de los que piensa que cuando algo falla, siempre queda el recurso de echarle huevos. Y a estos les falla la voz, sobre todo a Sabina. Pero qué cojones más grandes tienen. Se dejaron el alma. Es admirable el concierto que dieron con lo mal que están. Porque ahora, aún van tirando. Pero a éstos les queda poco más que esta gira para seguir cantando a un nivel aceptable. Por eso había que ir a verlos, porque quizás es una de las últimas oportunidades verles en esta gira.


En uno de los parones entre canciones, empezaron con las coñas y Sabina dijo: "luego sale Federico Jiménez Losdemonios y dice que hacemos ripios" (risas entre el público).


Los grandes momentos y las grandes canciones se fueron sucediendo. Y entre tanto, cachondeo. Serrat, que se dirigió al público casi siempre en valenciano/catalán, dijo que si "esta noche después del concierto, una pareja consuma el acto (risas), me refiero a una pareja hetero, que lo otro también da gusto pero para esto no me vale, y si la semilla germina, y dentro de nueve meses nace una nena, a ver si le pueden poner Joaquina, que a mi amigo le hace ilusión". Más risas.


En otra de esas, Sabina dijo que él de pequeño quería ser Serrat, y éste respondió: "yo también, Joaquín, yo también quería ser Serrat".


A mitad concierto, mientras uno cantaba, el otro se sentaba ante una mesita, con su copa de vino. Podías ver, alternativamente, a Sabina riendo, bebiendo vino, mientras Serrat cantaba. Y viceversa.


Bromearon con la posibilidad de sacar a alguien del público a cantar. Serrat estuvo mirando y dijo: "usted no, que ya está mayor". Y a otro le dijo que no, que se parecía a Aute. Al final no subió nadie del público.


El escenario estaba muy preparado, con imágenes proyectadas sobre el fondo, en las que aparecían, según la canción, imágenes "relacionadas", sugerentes, fotos de ellos, algunos versos...


Un gran momento fue cuando ambos cantaron "Contigo" de Sabina. El andaluz cantó una parte en valenciano "Jo no vull..." al principio de los versos que dicen "yo no quiero...", ante la sorpresa y las risas del público, mientras Serrat cantaba su parte en castellano.


También cantaron "Penélope" y aquella que dice "no estaba muerto, estaba de parranda..." en la que ellos decían "no estamos muertos, estamos de parranda...".


Poco después llegó "Noches de boda", bella canción donde las haya, que cantaron a dúo, previo paso a otras dos grandes canciones que cantaron en solitario: "Mediterráneo" Serrat y "19 días y 500 noches" Sabina. Otro gran momento de la noche.


Y entonces pensé que Sabina y Serrat son para mí como Lennon y McCartney a nivel nacional. Sabina es un gran artista, capaz de hacer las mejores canciones. Un músico con buen sentido del ritmo, con gran capacidad para componer. Un McCartney. Todo un virtuoso.

En cambio Serrat se basa más en la inspiración. No tiene, quizás, la "disciplina" que tiene Sabina para componer, ni el orden, ni el ritmo... pero es un auténtico genio. Es un Lennon. Porque Sabina hace las mejores canciones, pero Serrat hizo la mejor. Mediterráneo es a Serrat como Imagine a Lennon. Es la gran canción. Y aunque, aparte de eso, no haga canciones tan buenas como Sabina, también tiene algunas muy bonitas. Como Lennon tenía Strawberry fields forever. Mientras que Sabina hace las mejores (19 días y 500 noches, Y sin embargo, Contigo, Y nos dieron las diez...), igual que McCartney (Hey Jude, Yesterday y muchas otras); Serrat hizo una que fue la mejor. Y Lennon también. Supongo que eso diferencia al que es un virtuoso de la música y la palabra, del que además, es un genio. De nuevo, los pequeños detalles.


A mitad concierto fueron presentando a la banda. Toca decir que han venido rodeados de grandes músicos. Estaba el pianista habitual de Serrat, Ricard Miralles; Antonio García de Diego, Pancho Varona... son nombres que a lo mejor no os suenan, pero que han salido de gira con grandes músicos y son habituales acompañantes, también a la hora de grabar discos, de estos genios.


Cantaron ambos "Caminante no hay camino", una de las más aplaudidas, que supuso un nuevo momento cumbre ("golpe a golpe, verso a verso..."), pero no sabíamos que pronto llegaría otro.


Un par de canciones después tocó "Paraules d’amor". Aquí se ve lo que decía antes de cantar con el alma. No hace falta voz. Si hubiérais visto a Serrat cómo la cantó... parecía que se estuviera acordando de cuando tenía 15 años. Casi me hicieron llorar de la emoción.


Todavía cantaron algunas más, otra de las grandes, como "Y nos dieron las diez". Y se despidieron (definitivamente) con "Para la libertad".


En medio de todo esto, más grandes canciones como "Aquellas pequeñas cosas", "Pastillas para no soñar", "Que se llama Soledad", "No hago otra cosa que pensar en ti", "Tu nombre me sabe a yerba"...


En resumen, un conciertazo. Cincuenta euracos por entrada para sentarse, un poco menos para el que las quisiera de pie. Yo sé que a algunos les duele, pero vale la pena. No creo que vuelvan a cantar juntos tras esta gira, y esto es algo irrepetible. Para mí, un dinero muy bien invertido.


Como decían ellos bromeando con el título de la gira, puedo decir que en este concierto han caído "dos pajarracos" de un tiro. ¡Y qué dos!

miércoles, julio 04, 2007

Ciento volando

Hoy, con ésta, son 100 entradas ya. Mañana hará un año desde que abrí este blog. Y se me ha pasado volando...

Así que estamos de celebración.

Y esta entrada va dedicada a todos vosotros, los lectores, que dais vida a este rincón.

Gracias. Y a ver si cumplimos otro año, y otras cien.

Mañana, coincidiendo con el aniversario, me voy a ver en concierto a Sabina y Serrat. La semana que viene os lo cuento.

Besos y abrazos para todos.



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Actualizo. Miércoles 4, 23:40 horas.


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¡¡¡Me han concedido un premio!!!



No tenía discurso preparado porque me ha pillado de sopetón, así que esto no es como en los Oscar. Pero a mí el premio me hace ilusión. Que quede claro.


Agradecimiento especial a Kim Basinger/Neira la Meiga que es quien me lo ha concedido.


El origen del premio AQUÍ.


Este premio se ha de repartir siguiendo estas tres reglas:


1. Si eres uno de los premiados, tendrás que escribir un post con cinco links de blogs que quieras premiar.


2. Haz un link a este post, de manera que se pueda encontrar el origen de este premio.


3. Muestra orgulloso el "Thinking Blogger Award", te lo has ganado.


Y yo, sinceramente, necesito más de 5 para repartirlo, pero me limitaré a elegir 5 y sin ánimo de peloteo diré que "no están todos los que son".
He elegido estos 5 blogs porque los leo habitualmente y me gustan. Enhorabuena a los premiados.

Los pequeños detalles

Hace un par de años, aproximadamente por estas fechas, estaba yo de viaje con el instituto en Roma. Pero no he venido a hablar de lo bonita que es Roma, que lo es, sobre todo de noche.

Resulta que yo, que soy inmune a todo siempre que se acerca algún acontecimiento para el cual es importante estar dispuesto (los exámenes no cuentan), tuve que encontrarme con la excepción que confirma la regla en el viaje a Roma. Pasados ya varios días, me puse malo de todo. Dolor de cabeza, vomitos, mareos, etc. La mañana en que el asunto se agravó y tuve que dedicar la tarde a descansar, íbamos en un autobús con dirección no recuerdo a dónde. En Roma casi nadie paga en los autobuses porque el sistema es diferente al de aquí y el conductor conduce pero no cobra los billetes, y casi nunca sube un revisor. Pero esa es otra historia y debiera ser contada en otro momento (como dicen continuamente en "La historia interminable").

Decía que íbamos todos en el autobús, y yo mareado, y con una bolsa preparado para vomitar. Había vomitado por la mañana y no me encontraba nada bien. Además, hacía un calor horrible. Por suerte me pude sentar. Pero en uno de esos vaivenes que da el bus, vomité. Empecé a soltar bilis, a sentir sudores, y a encontrarme peor. Una señora de rasgos orientales, que iba sentada a mi lado, sacó un espray cuya composición desconozco y me echó en las sienes y en las muñecas. Y me dio un pequeño masaje en las sienes. De repente me sentí mucho mejor. La señora no hablaba inglés (la única posibilidad de que hubiera algún entendimiento verbal) así que no pudimos comunicarnos hablando. Me miraba como si fuera su propio hijo enfermo. Se preocupó de mí hasta que bajamos del autobús.
No sé cómo se llama esa mujer, no sé qué habrá sido de ella desde entonces. No sé nada de su vida. Sólo sé que pasaba por allí, que nos cruzamos, y que sin ningún interés por medio, me ayudó. Quizás para ella no tuviera apenas importancia, pero para mí tuvo y tiene mucha. Tanta que en este tiempo son varias las veces que me he acordado de aquel día.

A veces los pequeños detalles son los que marcan. Y aunque sé que nunca leerá esto, le doy mil gracias desde aquí. Porque de bien nacidos es ser agradecidos, eso es algo que siempre he tenido claro.

Los pequeños detalles, "aquellas pequeñas cosas", como diría Serrat, son las que se nos quedan en el recuerdo. Gestos, palabras, cualquier objeto, son susceptibles de adquirir un gran valor.

Las cosas tienen el valor que cada uno les quiere dar. Eso me lo dijo una persona no hace mucho, y aunque ya lo sabía, siempre viene bien recordarlo.

Pequeños detalles como que te llame un amigo cuando no haces más que darle vueltas al coco, y consiga distraerte un rato. Porque sabe que si le das demasiadas vueltas al tema va a ser peor, y se preocupa por ti. Pequeños detalles como que uno de los mejores regalos que me hizo en su día una persona especial era algo tan simple como un marco con una imagen y una frase de una canción, ambas representativas para los dos. Pequeños detalles como cuando cierto amigo (no el de antes) me dijo "sé que contigo puedo contar para cualquier cosa", que viniendo de quien viene, tiene mucho valor. Pequeños detalles como un atardecer bien acompañado en el Parque de la Cabecera...

Son tantas cosas...

Creo que con esto ya me habéis entendido de sobra. Pequeños detalles que me hacen sonreír también me los aportáis algunos de vosotros.