lunes, marzo 05, 2007

Vaya por Dios...

El otro día me descubrí a mí mismo viendo Sorpresa, sorpresa a eso de las 2 de la mañana. Yo, que me he acostumbrado a dormirme con la radio o la tele puesta, busqué algo decente, y como no encontré nada me tuve que conformar con eso.

Y yo que me creía perro viejo en ciertos temas, no pude evitar enternecerme viendo primero a un chico reunirse con su madre del Sáhara, y más tarde a otro hombre con su novia por Internet.

Así que me vi obligado a rendirme a la evidencia. Este tipo de programas saben cómo tocar la patata (como diría cierto personajillo). Si quieren ver ablandarse a Chuck Norris... nunca lo conseguirán. Pero si hubiera una manera, sería haciéndole ver el programa.

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