lunes, septiembre 11, 2006

Un paso más

Ayer. Fue ayer cuando se rompió una frontera. Una más en esta sucesión de muros por derribar que me encuentro de repente.

Cuando el tiempo pierde importancia. Cuando tú pierdes la noción. Cuando ya no ves las cosas como siempre. Cuando ya no sientes como sentías. Cuando ver amanecer ya no es una risa complaciente sino más aún; cuando se convierte en una sonrisa con la que te dejas caer en la cama esperando, sin prisa, el abrazo de Morfeo.

Es sólo un peldaño más en lo que supone el reto de escalar esta montaña.

Y cada vez menos se me hace cuesta arriba. Cuanto más escalo, más cerca veo la cima, más ganas tengo de llegar. Y no sé mirar hacia atrás. No puedo caer al vacío.

Mi vida es como una ruleta que gira del revés. Pero a veces es lo que necesitamos. Es ir a contracorriente lo que juega a nuestro favor. Desafiar al destino. Salirse de lo común.

Sé que quedan varias fronteras por pasar. Pero no tienen vallas inaccesibles. Y están esos que cuando crees que no puedes saltar, cuando te parece que te caes, te recuerdan que no va a ser así, y que en el peor de los casos, si te caes te van a levantar. Y das las gracias. Porque hay personas, hay amigos, que no tienen precio.

Ya lo decían unos señores griegos de hace varios siglos. Si haces las cosas bien, el bien recaerá sobre ti. Parece que andamos sobre un camino de tierra firme...

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