lunes, septiembre 04, 2006

Requena en fiestas (2)

El segundo día no fue igual que el primero, pero también dio de sí.

Después de salir de la cama cuando ya eran más de las 4 de la tarde, pasamos la tarde tranquilamente y cuando se acercaba la medianoche salimos a cenar.

Un sitio interesante para cenar es La Miguelita. Es un local moderno en el que sirven buena comida y se respira un buen ambiente. Nos pasamos la cena con el cachondeo, cómo no, de tono sexual. Especialmente las tellinas y el rabo de toro dan para muchos dobles sentidos.

Descubro el queso a la plancha y el queso frito. Unos platos interesantes, sobre el todo el queso a la plancha.

Cuando se acercan los postres, hay pendiente un reto: seré capaz de romper un huevo apretando de la forma en que me dicen? El reto empieza por pedir el huevo. Así que mientras la camarera toma nota de los postres, sonrío y digo con naturalidad: para mi tiramisú y un huevo crudo. Me mira desconcertada. Aprovecho para decir que es Marta la que lo quiere para no sé qué, ella se ríe, la camarera también, y al final nos lo trae. Tal y como me dicen, hago fuerza y el huevo no se rompe. Funciona. Pero basta modificar ligeramente la posición de la mano para esclafarlo. Y aquí es cuando entra en acción Jose. Clama al cielo que a él no se le resiste un huevo, y cambiando la posición que le dicen, lo rompe. Nos salta a varios algún resto de huevo. Nada importante. Pero a uno de la mesa de al lado le deja la camisa hecha un asco... Por suerte hay "relaciones diplomáticas" entre ambas mesas y todo queda en nada.

Mientras nos traen la cuenta y los chupitos (de piruleta, para mí novedoso), empiezan a volar bolitas de papel. Al momento, el objetivo es el canalillo de alguna de las chicas. En todos (o casi) entran bolas, menos en uno en el que rebotan constantemente.

Compramos hielo y salimos. Al rato hemos aparecido en un sitio llamado Equus, que no parece tener demasiado éxito... no se está mal, pero la música amenaza con ser una tortura si uno pasa dentro mucho tiempo.

Desaparemos en busca de la avenida. Allí, apalancamos en el Renato. Sentados en las mesas de la avenida se está en la gloria. Pido Coca-Cola, y cuando me dicen: sola??? contesto: bueno, pues que sea con ron. La noche marcha bien.

Descubro que en el grupo hay un poeta y dibujante, y la conversación vuela desde Benedetti hasta Dalí, pasando por Bécquer o Warhol. Al cabo de un rato de interesante charla, continuamos en parte ya de camino hacia la feria, que por cierta, ya está cerrada cuando llegamos.

La noche continúa con un botellón apenas ininterrumpido y un rato de verbena en la macro-discoteca. Acabamos en un bajo, con la nevera a cuestas y varios litros de alcohol en sangre repartidos entre unos cuantos.

Al día siguiente es el rally humorístico, mejor dicho, dentro de un par de horas. Pero tengo que dormir antes de volver... así que llego a la cama y caigo rendido. Se acaban las fiestas para mí. Me ha sabido a poco... pero tengo que volver. Antes de irme tengo tiempo de saludar a los artistas del rally humorístico, con mi primo al frente, que han preparado una furgoneta con el tema de la corrupción en Marbella.

Todo esto y algunas cosillas más que no he contado, es lo que pasó.

Un saludo para toda la tropa. Sois cojonudos. Espero volver el año que viene, pero sobre todo espero que nos veamos antes de que pase un año.

2 comentarios:

Enrique Gallud Jardiel dijo...

Querido Joyce:

Gracias por tus elogios y tu visita. Me ha gustado mucho "Requena en fiestas", muye evocador. La verdad es que yo estuve tres años interno en un colegio de Utiel, cuando era niño, y recuerdo que íbamos a Requena a ligar, por lo que conozco lugares que describes. Estaré por aquí.
Enrique

Anónimo dijo...

Solo un detalle, el rabo es de cerdo.